Paraguay, El Salvador y Ecuador ya hicieron sus talleres…
Les queremos contar que ayer concluimos con éxito el primer módulo del taller. Primero les pido disculpas por no habernos reportado antes, estuvimos super atareados y enredados con la organización del taller.
Iniciamos el viernes al medio día con 19 jóvenes maravillosos de Asunción y de distintas partes del país. Trabajamos el programa de actividades según lo habíamos planificado con Fernando, para nuestra alegría los chicos recibieron las actividades con mucho entusiasmo y participaron activamente de los debates, dinámicas y actividades de campo. Llegamos a acuerdos de comunicación y producción de los primeros materiales como pequeña red.
Les ruego nos tengan un poquito de paciencia para realizar un informe completo de los tres días y enviarles junto con las fotos que están muy lindas y simpáticas. Nos conocimos, nos reímos, jugamos, aprendimos, comimos y compartimos juntos :). Nuestra organización no fue perfecta pero aprendimos en el proceso y los chicos nos apoyaron mucho a Junior, a mi, a Juan, Nati y Aníbal.
Les adjunto unas fotitos como adelanto y les acercamos nuestra gratitud por el acompañamiento y un especial abrazo a Fernando que fue nuestro guía en este proceso.![]()
Nuestro Cariño y gratitud para todos.
Anahi
Paraguay una vez fue un modelo económico y social. No había inequidades, el estado servía al pueblo y el pueblo al estado. Hasta que las grandes potencias decidieron que ya no fuera así, entonces el país fue devastado por una guerra contra más de tres países. Conflicto Armado conocido como la “Guerra de la Triple Alianza o La Guerra Grande” (Brasil, Argentina y Uruguay). En la actualidad, muchos seguimos en la lucha de volver a una sociedad más justa y equitativa para todos y una verdadera democracia.
Los jóvenes diversos del continente no se quedan quietos ni callados frente a lo que pasa en Honduras. Escucha nuestro programa especial.
Somos diversos. La diferencia nos define como humanos, como ciudadanos, como colectivos, como comunidades, como sociedades y finalmente define nuestra experiencia planetaria. La experiencia de la diferencia ha producido, de la mano de los poderes que la han interpretado y también pretendido controlarla, diversos efectos: desde las terribles historias del genocidio (invasiones inmemoriales, conquistas y colonizaciones, esclavitud, aparthead, Auchwitz, luchas étnicas e incluso invasiones injustificadas y recientes, entre muchas otras) hasta las mas conmovedoras e impresionantes experiencias de interculturalidad, de aprendizaje mutuo de comprensión y amistad mas que de tolerancia.
Vivimos en una América diversa cultural, política, económica y socialmente. Es diversa y a veces injusta e inequitativa. Y los jóvenes, ya sea por las propuestas que desarrollamos e incluso por las representaciones sociales que se nos imponen, constituimos en nuestra experiencia un privilegiado y complejo espacio de diversos
L@s mochiler@s hablan de la diversidad, pintamos el mundo con diferentes colores…
Y en consonancia con las celebraciones que en algunos de los países de nuestra querida América Latina merecen los padres por estas fechas, los mochileros y las mochileras han decidido
hablar de los papás, los padres, los viejos, los cuchos… En su día, los padres merecen no solo una celebración, sino una reflexión sobre sus roles, y que sea esta una oportunidad no solo para hablar de la paternidad, para reivindicar a un grupo que muchas veces es olvidado.
Que también sea una oportunidad para hablar de las familias diversas, de las experiencias de la paternidad en los contextos globalizados de la migración, en el contexto de las identidades diversas y en fin, en el sinnúmero de espacios en los que se retan los límites de la paternidad normativa y masculina, donde aparecen “otros” modos de ejercerla, nuevos roles y
sobre todo nuevas experiencias que nutren los debates sobre la familia en la región.
Pero nuestro espacio diverso también estuvo abierto a otras temáticas de la juventud latinoamericana, como el acceso a la educación superior o los nuevos mundos del trabajo, así que hay mucha tela para cortar…
Me gusta el tereré!..
El tereré no es una bebida…
Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida.
En el Paraguay nadie toma tereré porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.
El tereré es exactamente lo contrario que la televisión.
Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es hola y la segunda ¿tereré?.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres serias o chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico o entre los adolescentes mientras estudian.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse nada en cara.
Colorados y liberales ceban tereré sin preguntar.
En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos.
Los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar tereré cuando lo pide, y se sienten grandes.
Sentís un orgullo enorme cuando ese enanito de tu sangre empieza a tomarlo. Que se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo solo, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, siempre decís, si querés venite a casa vamos a tomar tereré.
La gente pregunta, cuando no hay confianza: con limón, muy frio o no?
El otro responde: Como tomes vos.
Los teclados de las computadoras tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te la da, de onda le pedís y está todo bien.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez un tereré, solos.
No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico toma su primer tereré sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma.
O estas muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un tereré solos.
Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
Por adentro hay revoluciones.
El sencillo tereré es nada más y nada menos que una demostración de valores.
Es la solidaridad de bancar esa yerba lavada porque la charla es buena, la charla, no el tereré.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablas mientras el otro toma y viceversa.
Es la sinceridad para decir, cambiá la yerba, o arreglalo un poco.
Es el compañerismo hecho momento.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está rico, no? Es la modestia de quien ceba el mejor tereré.
Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir gracias, al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones mas que compartir.
Ahora vos sabes, un tereré no es sólo un tereré.
Andá preparando el agua, que voy para allá.
Autor: un paraguayo anónimo![]()
Los mochileros y las mochileras siguen buscando historias por todo el continente, y nuestro tercer programa viene cargado de energía y buenas ideas, y sobretodo de una importante reflexión para nuestra América latina: el sexismo. El lenguaje sexista y la violencia de género son problemáticas que atraviesan nuestras vidas. Y de esta forma nuestros mochiler@s nos hablan del lenguaje no sexista. Es un tema vital, porque entre mas nos preocupan y nos afectan temas como las crisis económicas, el neoliberalismo y sus consecuencias, los diversos ejercicios del poder del estado y los actores sociales, políticos e incluso armados que definen el panorama de nuestra experiencia en estos tiempo en la región, la violencia de género ya sea física, psicológica o simbólica sigue en aumento y son cada vez menos los titulares, aperturas y espacios en los medios que estos temas merecen.
El lenguaje cumple un papel crucial, porque la forma en la que nombramos a los “otr@s” no solo habla de nuestras formas de expresión, sino de las conciencias y las prácticas que desarrollamos para promover o destruir las barreras que nos separan
Aquí está, justo como lo habíamos pensado, fresco, dinámico y muy interesante, nuestra segunda emisión de Mochiler@s.
Disfruten este programa que esta vez trató un importante tema para la agenda latinoamericana: El Trabajo Infantil.
